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HIPOCAMPO DE CONCENTRACIÓN

Cantemos como quien respira

Fernando Gonzalez Lucini

jueves, 5 de julio de 2012

VÍCTOR LEMES: UN REFERENTE A NO PERDER NI DE VISTA, NI DE OÍDO.

Víctor Lemes.
«Ya era hora de romper el hielo,
ya era hora de levantar la voz
para poner nuestro grito en el cielo
y derretir el silencio de Dios. [...]
Ya era hora de jugar con fuego,
ya era hora de cambiar de rol,
para saltarnos las reglas del juego,
para invertir la rutina del sol».
("Ya era hora. Víctor Lemes).
Ya era hora de ponerme a escribir este "cuelgue" dedicado al cantautor canario VICTOR LEMES...; Victor es uno de los cantautores que más me ha hecho disfrutar últimamente con sus creaciones –me tiene enganchao a su genialidad– y de los que más horas me he pasado escuchándole cantar...; dicho esto, es fácil imaginarse el tono en que van a discurrir mis comentarios. (Y digo "comentarios", porque hace unos días hablando con otro amigo cantautor me llamó "crítico", y yo le dije claramente que no, que yo nunca me he considerado un "crítico", soy sencillamente un "comentarista" y, en consecuencia, me dedico a comentar lo que me apetece y, sobre todo lo que me gusta, lo que me emociona).... Y este es el caso, por ejemplo, de Víctor Lemes: me gustan mucho sus canciones, y voy a comentarlas.... (Luego los que presumen de "críticos" que digan lo que quieran..., a mi me da igual, nunca conseguirán modificar mis particulares gustos y disfrutes).
Parece ser que Víctor Lemes compuso su primera canción en el año 2002 –es decir, hace más de diez años–, y que inicialmente empezó a cantar en compañía de un otro buen amigo, al que aprecio mucho, llamado Sergio Alzola. Me cuentan paisanos y colegas suyos que tiene compuestas cientos de canciones y que es, sin duda, uno de los mejores "cantautores" canarios... A parte de todo eso, yo lo que puedo decir –para empezar– es que el día que escuché su canción titulada "Nada que ver" –en principio no me hicieron falta más canciones–,  decidí convertirlo en uno de mis "cancionistas" preferidos. (Creo que es así como a él le gusta llamarse).
˝Nada que ver", es para mí, una canción de amor referencial –me explico–; es una de esas canciones que yo incorporaría en un curso de composición para diferenciar lo que sería una canción de amor "típico-tópica" comercial –merecedora de un  "Sálvame" en Tele 5, como dios manda–, y una canción de amor que comunique vida real, pasión, buen gusto, belleza y riqueza poética, buena música, y –como ésta– imaginación, ¡mucha imaginación!... Una imaginación desbordante que se alimenta –y esta es una de las claves de la obra de Lemes– de una extensa, libre y muy bien interiorizada riqueza cultural y literaria.
Por favor, lean este texto; y si no tienen el disco, cómprenselo, y escuchen la canción al tiempo de la lectura; comprobarán y entenderán, seguramente, todo lo que antes les he comentado.
Víctor Lemes.
«Anoche, contrataron a un iraquí y a un afgano en la NASA
y a Houdini lo cogieron con las manos en la masa.
Napoleón jugaba al risk y perdía sus conquistas
Nietzsche hablaba con Cristo de teorías darwinistas
Y sin embargo, todo tuvo sentido anoche,
Y sin embargo todo, nada tiene que ver.

Anoche, Chaplin lloraba de rabia en el comienzo de su chiste,
Goya desnudaba a Descartes en lienzo, luego existe.
Hitler y Gandhi se besaban dulcemente de un flechazo,
Freud convenció a la virgen y de repente, gatillazo.
Y sin embargo todo tuvo sentido anoche,
Y sin embargo todo, nada tiene que ver.

Anoche, Superan se dejaba atender en el SAMUR por salmonella,
Peter Pan se hizo un lifting, y Nostradamus falló quinielas.
Judas guardó el secreto y entraba en Harvard Miss silicona,
Y Fidel se manchaba de salsa la barba, en el Mc Donald.

Y sin embargo todo tuvo sentido anoche,
Y sin embargo todo, nada tiene que ver.
Y sin embargo todo tuvo sentido anoche,
Cuando dormiste a mi lado y dijiste... quédate».
Junto a bellísimas canciones de amor como la anterior, Víctor Lemes es capaz también de componer canciones de esas otras que se "mal" llaman "comprometidas" –¡como si lo del amor no fuera un compromiso de la hostia!, es decir, "de un mayor contenido social" –como corresponde a la identidad de un auténtico "cantautor de las narices", que diría Aute–. Víctor es capaz de hacerlo, y lo hace, eso si, sin perder en ningún momento su capacidad imaginativa, huyendo del panfleto, de los viejos tópicos, y del aburrimiento y ¡jugando!... ; ¡siempre jugando brillantemente con la cultura y con el lenguaje!. 
Valga en esa línea la canción que le da título a su disco publicado en 2010: "Lo siento Freud".



 
 
 
«Melancolía, temática explotada por la música hoy en día,
recurso fácil para conseguir la idolatría,
pero también es cierto que existe dicotomía,
que hay gente que se siente vacía y son mayoría,
son mayoría absoluta los que no se sienten llenos,
son mayoría y no los representan en el pleno,
son mayoría y no consiguen ser ajenos
a la insoportable levedad de echar a alguien de menos,
menos dolor y más intentos de enterrar la pena,
que no hay mayor condena que asumir una condena.
Que sí, que lo más fácil es cortar las venas,
lo sabemos pero merecemos una enhorabuena,
enhorabuena por seguir con vida aunque nos mate,
enhorabuena por la resistencia a los embates,
por no tirar el rey aunque sea obvio el jaque mate,
siempre hay alguien que también necesita nuestro rescate,
rescate recíproco y sucesivamente,
parece que la mierda así no es tan mal oliente,
pero que duro es el presente si ya no estás tú presente
y el olvido pasa lista. Nostalgia. ¡Presente! [...]

Futuro, presente, pasado,
pretérito perfecto simple y complicado,
condicional condicionado mal conjugado,
busco donde agarrarme y me sujeto a tu predicado,
soy la primera persona de tu plural,
soy tu complemento circunstancial de tiempo, demasiado tiempo,
modo paliativo terminal.
Basta por hoy. Voy terminando este experimento a los James Joyce.
Fluir de la conciencia para investigar quien soy,
hay quien lo llama rapear, yo ya me voy.
Ya me autopsicoanalicé. Lo siento Freud».

Si me lo permitís –aunque este "cuelgue" se haga demasiado largo– quiero insistir –porque me encanta y me parece muy valiosa– sobre la actitud lúdica que Víctor Lemes adopta con el lenguaje aplicando los principios de la libertad y del divertimento que nunca deben faltar en un buen juego, incluidos los "juegos literarios".

Por ejemplo: en la canción "Que me quede el Mercedes", todas las palabras contienen únicamente la vocal "E" («Créeme sé que me perteneces / desde ese mes en que te besé»); y el tema llamado "Vademecum" está saturado de "laticismos", es decir, de palabras o de expresiones del latín («Vivir contigo in situ es men sana in corpore sano»).

Víctor Lemes cantando al pie de la Catedral de Granada
Aquel día ganó el Primer Premio del Certamen «Abril para vivir» 2012.

Y para colmo de "jugueteo" –y va de broma y casi termino– contaré lo que me pasó hace unos días en la Sala La Cueva del Bolero, de Madrid: Víctor cantó una canción –que en el disco la interpreta con  Riki López– en la que, entre otras cosas, cuenta esta historia:
«Ayer me propusiste hacer el amor a oscuras,
sospechosa propuesta, sospechosas posturas,
nunca te había visto moverte de aquella manera
y ahora entiendo que era porque estabas pensando...
pensando en Fernando. [...]
¿Y quién es él? ya veo a que dedica el tiempo libre.
Quiero fotos, fechas, sitios, horóscopos. ¡Todo! Su número de calibre.
Nómbrame a mí, hazme feliz aunque sea solo por mi santo,
tanto monta Isabel, montas tanto, tanto montas...
pensando en Fernando.
Exceptuando ese breve instante en que lo llamas
he de reconocer que nos va genial en la cama,
dado que tu pasión por mi se está acabando
solo te voy a pedir que sigas de vez en cuando
pensando en Fernando».
("Bajón de tensión").

Como bien sabéis yo me llamo Fernando y, la verdad, ser el tipo del que habla la canción no estaría mal; no me habría disgustado... Pero puedo aseguraros –sin ninguna duda– que no era yo ... ¡Qué más quisiera a mi edad y con mis achaques!... Pero bueno, le dije a Víctor que cuando quisiera me podía dedicar la canción, entre otras cosas, no pa echarme un "farol", sino, aunque sólo fuera para alimentar mis ilusiones mientras la escucho.

Y, ya fuera de bromas, concluyo destacando como a lzz riqueza literaria que poseen los texto de Víctor Lemes se unen unas magníficas musicalizaciones que en el disco quedan enriquecidas por una banda extraordinaria: Nauzet Barreto, Yeray Figueras, Ruymán Franco, Rodolfo Lusson, Juan Carlos Czenstochouski, Yeray Rodríguez, Neftali Robaina –al que tanto admiro y quiero–, Ernesto Alemán, Juan Bosco, José Enrique Rodríguez, Jorge Soroa, Riki López y Borys Larremendi.

Y ahora una "apostilla" –creo que se dice así– «¡VÍCTOR ponte a trabajar y graba cuanto antes!... Ahora me tienes de nuevo "fan" y te digo a coro con todos tus seguidores y seguidoras... ¡QUEREMOS UN NUEVO DISCO TUYO!»... En serio: «¡Gracias Víctor por tu amistad y por tus canciones».

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