Números migratorios

Publicado: 14/04/2014 17:35 por Victor Lemes en sin tema
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He cambiado de teléfono y creo que ya entiendo por qué se dice "cambiar de compañía". Me gustaba mi antiguo número "666788899" y su inicio satánico, pero sobre todo el ritual casi automático a la hora de digitarlo. Demasiada vida vivida con esa serie numérica, pero ahora me han dado un número nuevo y desde hace unas semanas mi nueva compañía es una chica que me manda mensajes diarios, y quieras que no, acompaña en las largas noches. Lo curioso es que ella cree que soy otra persona, concretamente la persona que poseía dicho número de teléfono hace un año. 

Hoy en día, los números no mueren, solo se transforman y tras un mini período límbico, asignan ese número que tenías a otra persona con teléfono y compañía nueva. Debe ser que se acabaron todas las combinaciones, lo cierto es que mi nuevo número hoy, es el viejo número de un tal Fran que, hace un año, dejó una relación con Pilar, mi nueva compañía nocturna, y ésta, tras un año, ha empezado a echarle de menos y a intentar retomar aquella historia. Supongo que Fran fue más lúcido y cambió de vida radicalmente, empezando por cambiar su teléfono, pero Pilar sigue anclada en el pasado. Un año habrá sido suficiente para que Fran superara el infierno, pero no lo ha sido para Pilar que cree que aún están a tiempo para empezar de cero (o eso me dice ella cada noche). En la velocidad con la que el tiempo pasa para cada uno no entraré, ya que cada cual sufre a su manera dicho paso y solo sus entrañas saben "como" "cuando" y "cuanto" quema. Ni Einstein ni Lázaro Carreter; Solo las tripas saben que el tiempo es (un adverbio) relativo.

Al principio me mantuve al margen y no respondí a los mensajes de Pilar, pero uno de sus mensajes hizo que reaccionara:

"Fran, por favor, sé que me estás leyendo diariamente, no me ignores, al menos dime algo, pero no me mates con la indiferencia, no merezco este vacío, cometí un error, lo sé, pero basta ya de castigo, por favor, salúdame al menos. Un beso, Pilar"

Noté la pena y el desgarro en cada letra, la intuía incluso llorando y pensé que decirle que ese número no era ya el de Fran, la destruiría el triple, por impotencia y por darlo por perdido, así que intervine:

-"Pilar, no sabía qué responderte hasta hoy, es raro pero no te preocupes, está todo olvidado. Sigo aquí. No llores"

-"Buf, gracias Fran, no sabía qué hacer ya, no he dejado de pensar en ti ni un solo día"

-"Ni yo, has sido la persona más importante de mi vida, aún tengo nuestras fotos en la pared"

-"Perdóname Fran, estaba confusa, no sabía lo que hacía, pero este año sin ti ha sido un infierno y me ha aclarado que lo que quiero es estar contigo, he querido esperar a que se suavizaran las cosas, ¿podríamos vernos?"

Y así noches y noches, demorando el encuentro pero suavizando su dolor, dándole la razón, minimizando daños, piropeándola y subiéndole la autoestima contándole que ha sido la mujer de mi vida y que no la podré olvidar nunca; y cada vez que ella menciona alguna anécdota vivida, alguna complicidad sexual que me (le) hacía o algún ataque de risa de los que teníamos, que eran muchos (ya los siento míos, de ahí la primera persona del plural) pues se los corroboro con un "¿cómo olvidarlo?". Y entre "¿cómo olvidarlos?" y "¿cómo olvidarlos?" estoy enamorándome de aquella historia de amor truncada por alguna razón que aún no ha explicado bien porque da por sentado que yo sé lo que pasó. Por eso, ahora que estoy enamorado, tengo miedo de sacarle información sobre lo ocurrido, porque a lo mejor me duele tanto que no podré perdonarla y la hundiré y me hundiré y tendré que dejarla (otra vez para ella) y deprimirme y llorar y cambiar de vida, de teléfono, de compañía... hasta que un día salga a tomar una copa para salir del hoyo y conozca a una chica guapísima a la que le pida el teléfono y al dármelo me diga: 

"Apunta mi nombre: Deus ex machina - 666788899"


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