¿Vale la concertina?

Publicado: 16/05/2014 20:17 por Victor Lemes en sin tema
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Fotografía: Jesús Blasco de Avellaneda (Google)

 

Leí un artículo sobre las personas que huyen de su país en busca de la libertad y nada más leer la palabra libertad pensé que ésta solo era un ideal que ellos tienen en su cabeza pero que, una vez llegan, no es tal. Pero ellos así lo creen y por eso luchan por conseguirla. También pensé en el arduo trayecto que hay que recorrer para llegar a esa idea mental que te han vendido e intenté ponerme en la piel de ese ser humano que llega a la valla de Melilla y piensa: "ahí está, tras esa valla está mi libertad". Y aquí paré y convertí esa valla en metáfora de cualquier objetivo que uno se proponga; pensé en la cobardía o la valentía, en lo que vale la pena y lo que no, en el riesgo y la victoria y la derrota, en lo que es "en vano" o "fructífero" y pensé, como no, en algo que para nada es un insignificante detalle a la hora de saltar hacia esa búsqueda: Las concertinas. Esas famosas cuchillas colocadas intencionadamente en lo alto de las vallas para dificultar aún más el acceso. 

Sé que la libertad (o ese ideal) está al otro lado, pero ¿podré disfrutar de ella tras los desgarros causados por las concertinas?

Sé que el amor (o ese ideal) está al otro lado, pero ¿podré...

¿Vale la pena? ¿Vale la concertina? 

Tal vez no llegue vivo al otro lado o tal vez, si llego, el dolor y las heridas serán tan profundas que me impedirán vivir en condiciones lo que buscaba. O tal vez debe uno quedarse tras la valla, intacto y con una única magulladura, la de ver tu idealización al otro lado.

Y luego está probablemente el peor de los casos, y es cuando el "valiente" decide que sí que vale la concertina, y lo intenta, y se desgarra, y se le arranca la piel y el pecho y el optimismo de una cuchillada, y tras quedarse enganchado entre los afilados pinchos decide volver para atrás, ya ensangrentado y con daños irreversibles, ya sin su idealizado objetivo y sin su integridad física y moral; con su intento baldío y su esperanza amputada. Y encima, se escuchará al Egoísmo gritar "Cobarde" desde la aduana.

Hace un rato que dejé de hablar de los movimientos migratorios.

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