(Aparente).MOV

Publicado: 23/01/2015 19:24 por Victor Lemes en sin tema
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Uno no se enamora de la esencia sino de la presencia, de lo que ve, de la cara visible. Conóceme mucho y me odiarás. Todos tenemos secretos, lados oscuros y rincones prohibidos. Silvio Rodríguez dice “Lo de menos son todos los secretos que intuyo huelo y toco y siempre te respeto” pero cuando la intuición se convierte en hecho, lo de menos pasa a ser lo de más. 

Once años de relación estable, amor, respeto, complicidad y transparencia (Aparente). Siempre reíamos, compartíamos gustos, pasiones y orgasmos. La complicidad sexual, la mirada radiografiada, el beso exacto en el momento adecuado y el “Estás bien, mi amor?” en el lugar correcto. Con un parpadeo distinto sabía si le pasaba algo. Con un ceño fruncido descifraba lo que me pasaba. Éramos un equipo envidiable de puertas para afuera y fascinante en nuestro hábitat íntimo. Nuestra intimidad, la compartida. Hasta que la invadí, la intimidad, la suya. Me habría gustado decir “Compartir” su intimidad, porque eso pensaba yo, que era nuestra, y que no había secretos, que todo era cristalino como bien disimuló durante tanto tiempo, pero ya ves, tengo que decir “Invadir” porque descubrí cosas que ella no quería que supiera y por tanto ya se considera invasión. Es curioso, si no hubiera descubierto material sensible, el acto habría sido lícito, pero como lo que vi era desgarrador, ya el verbo pasa a ser “invadir” o “vulnerar”. Al final eso son algunos delitos: interpretaciones de los damnificados. Aunque a decir verdad, creo que el mayor damnificado fui yo porque ella no parecía sufrir en los vídeos que vi. 

Lo peor eran las fechas. Un día antes de nuestro aniversario, por ejemplo, mientras ella estaba supuestamente de turno de noche y yo dormía nervioso por el viaje sorpresa que le tenía preparado para el día siguiente, resulta que se había grabado en vídeo con ese chico alto y musculoso que, según el VID15062014.MOV, le hacía gritar a orgasmos durante un buen rato. Vaya cara de placer que se le veía, y oye, ¿te puedes creer que al día siguiente, cuando nos acostamos para celebrar nuestro aniversario, no noté ni sospeché nada? Ahora, sabiendo lo que sé, ato cabos y muchas cosas empiezan a cuadrar; aquel cardenal en el muslo no era de nuestro perro, como pensé yo y me corroboró ella, yo tan inocente. Las fechas eran duras, sí, pero las frases más, por no hablar de las imágenes y gemidos. Todo lo que ella le decía, todo lo que le pedía y todo lo que le hacía, las caricias, felaciones, posturas… igualitas que las que hacía conmigo, pero sin mí. Y esa cara de placer, otra vez… hacía tiempo que no la veía tan cachonda, y ha tenido que ser en pixeles. Es repugnante, cómo esa misma cara que me volvía loco encima de mí, es nauseabunda encima de él. Toda esa complicidad que pensé que yo disfrutaba en exclusiva se volatilizó al ver el VID29122013.MOV, otro vídeo hecho dos días antes de aquel fin de año en el que tras comer las uvas me abrazó, me miró a la cara y con los ojos aguados me dijo “Eres el hombre de mi vida, te quiero, mi amor”. Madre mía, ¿Cómo iba a sospechar yo algo con esa naturalidad y sinceridad (Aparente) que parecía desprender? ¿Y sabes? En el fondo no creo que fuera mentira esa aclaración, quererme me quiere; de hecho esa noche le pedí matrimonio; pero entiéndeme, ahora suena un poco a papel mojado, porque… ¿qué es lo que valora aquí el ser humano? ¿lo que le demuestran y muestran? ¿o lo que le esconden? Porque yo estaba enamorado de lo que veía, pero ahora me da asco esa persona que no veía. ¿Qué hago? ¿Ignoro todos esos .JPG que le manda masturbándose en la ducha mientras yo estoy leyendo esperándola en la cama? y ¿qué hago con esos mensajes de “mi novio se va mañana de viaje, tenemos la casa enterita para nosotros”? ¿Cómo hago para que no consten en las actas de mi memoria? ¿Todos esos secretos pueden ser “Lo de menos”? ¿No me incumben por ser secretos? ¿O me dan de lleno? ¿Cómo puedo volver a esa inopia en la que era feliz? 

Yo sé que se están poniendo de moda neologismos ridículos que intentan definir lo indefinible: “Redes de relaciones conexas” “Polifidelidad” “Poliamor”… ¡Polimierdas! Eso queda muy “cool” y liberal en esos estudios escritos por charlatanes ávidos de justificar sus actos aferrándose al rango de “Investigadores de la Universidad de Houston descubren que…” pero eso solo lo tolera el que lo disfruta, no el que lo sufre. De hecho tengo clarísimo que ella caería fulminada si yo también estuviera acostándome con otra durante más de un año. Muchas teorías suenan muy bonitas y comprensibles sobre un papel. Las teorías, a priori envalentonan el altruismo, pero la práctica a posteriori, cuando le pasa a uno mismo… Ah amigo, ahí aflora el egoísmo. Quien intente poner una definición teórica y unas pautas a la noción del amor es un esclavo de patrones y normas, pero el amor no es un temario a seguir punto por punto. El amor y las entrañas que éste mueve no entiende de esquemas. Mi amor no lo entiende, y el de ella tampoco. Así que…
-Perdone que le interrumpa.
-Lo siento, es que a veces pienso en voz alta.
-Yo sé que es duro, no digo que no, pero el amor es lo primero, y eso tiene que ponerlo en lo más alto de su pedestal, ella sigue con usted por algo.
-Sí, porque no molesto. ¿De verdad el amor es lo primero? Y no me trates de usted, que yo llevo tuteándote toda la consulta.
-Perdona, pues eso, que ella te quiere, es obvio, y me imagino que con ese chico del que me hablas solo tiene una relación carnal.
-¡Oh! Todo un alivio, me quedo más tranquilo. Gracias. Pero déjame decirte que llevan más de un año follando sin parar, se hacen regalos por sus cumpleaños y hasta han viajado juntos, a París, ni más ni menos… digo yo que eso sobrepasa un poco lo “solo carnal” ¿no?
-Bueno, cada uno le da la importancia que quiere. ¿Lo has hablado con ella? ¿Sabe ya que sabes todo eso?
-No, quería tener otro punto de vista primero. ¿Qué harías tú en mi situación? Me ayudaría saberlo como referencia.
-Bueno, yo no tengo una relación seria, llevo año y medio viéndome con una chica pero nada serio. Me gusta, pero no estoy enamorado como se le ve a usted… perdón, como se te ve a ti. De todas formas, solo soy un terapeuta, mi opinión no valdrá de mucho, más bien mis consejos.
-Sí que valdría.
-¿Por qué crees que valdría?
-Porque aquella chica de la foto que tienes en la estantería, que te está abrazando en la Torre Eiffel, es mi mujer. Por eso he venido a tu consulta.

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