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GRACIAS!!!!

Publicado: 06/07/2014 23:45 por Victor Lemes en Agenda conciertos

Una vez pasada la resaca del concierto de anoche y apuntadas las direcciones que me dieron (las que entendí) solo tengo buenas sensaciones de lo de ayer en El Bambalinón. Frases como "me duele la mandíbula de reír" mezcladas con "venía de partirme de risa en una canción y casi me emociono con la siguiente" reflejan bastante lo que pretendo conseguir en mis actuaciones; y ayer fue otro de esos días en los que me siento en la gloria con lo que hago, y más si les genero a ustedes algo parecido. Gracias por llenar (el local y a mí). Pienso seguir dando guerra. Aviso. Hasta la próxima

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Cariño, te he sido infiel

Publicado: 08/07/2014 21:08 por Victor Lemes en sin tema
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Cariño, te he sido infiel. Y no, no fue accidental, lo busqué, tuve intencionalidad, alevosía, nocturnidad y reincidencia. No fue un caso aislado. Me gusta esa chica. No la amo pero sé que eso no te consuela, pero sí me gusta, y quién sabe si algún día la llegaré a amar, pero por ahora no, por ahora sólo te amo a ti; no te lo digo para aliviarte, porque sé que no te alivia, sino porque es la verdad. Te amo aunque me sienta atraído por ella. Te amo a ti aunque te lo diga menos veces que las que le digo a ella que la quiero, porque creo que sí, que la quiero, porque nos pegamos horas y horas hablando de mil complicidades que nos unen y confieso que entre la compenetración y las fotos que nos mandamos no hay día que no me imagine con ella en la cama. Me pone muchísimo, aún no nos entendemos sin palabras como tú y como yo, pero me vuelve loco y estoy deseando acostarme con ella. Sí. ¿Te sorprende que no lo haya hecho aún? No lo he hecho, pero no por falta de ganas sino porque estoy contigo. Muchos creerán que entonces no es infidelidad sino un tonteo, pero yo sé que te estoy siendo infiel, no me hace falta materializar el acto para que lo sea, ya está hecho, en mi cabeza, en mis deseos, en mis pretensiones, no creo que la confirmación sea sólo la piel, sino el dolo y la voluntariedad.

Te lo confieso hoy, antes de que lo descubras porque no quiero ser el hipócrita que se arrepiente a posteriori cuando ha sido descubierto, eso que está tan de moda a día de hoy. "Lo siento mucho. Me he equivocado, no volverá a ocurrir" dijo el rey, y se cubrió de gloria y de elogios públicos por reconocer sus fallos, sí, claro, pero calladito la boca mientras no se sabía. O el Willy Meyer éste que lleva toda la vida alardeando de ideología izquierdista y quejándose de los ricachones con sociedades de inversión hasta que se descubrió que él también formaba parte de una SICAV. Y claro, lo pillaron y ha dimitido, y ahora por lo visto es un héroe mediático y le llaman COHERENTE por dimitir. Y una mierda coherente. La coherencia le nació de la nada casualmente justo cuando lo descubren ¿no? Antes no. Claro, porque en el anonimato no hay nada ilícito, todo es ético hasta que se descubre ¿no? y la honestidad con uno mismo ¿dónde queda? Da asco la hipocresía humana, mi amor, y voy a intentar no ser uno de esos. Seré un infiel, un cabrón, no habré sabido valorar lo que tengo, pero no voy a ser un hipócrita.

Aquí está mi confesión. Te pido perdón hoy, no mañana cuando salga a la luz, no cuando me pilles con las manos en la masa, porque la disculpa vacía post facto no conseguirá que vuelvas a confiar en mí (Tal vez ni siquiera ésta) Esa sería una disculpa casi impuesta, obligada, como la que le exigió el gabinete de imagen del rey al mismo para limpiar su imagen frente a las cámaras. Esas no me las creo. La mía me sale porque sé que lo he hecho mal y no tiene que venir ningún quitamáscaras a confirmar mi cagada, ya lo hago yo, y espero que mínimo valores este gesto aunque sé que me quieres matar y que se acabó.

Déjame. Es más, estás en todo tu derecho a no confiar nunca más en mí y a recriminarme mis actos, no te voy a exigir que me creas, no me quejaré de tus futuros reproches, me lo merezco y tengo que asumirlo. Depende de mí seguir acercándome a tu magma, y si me quemo pues me jodo, no puedo culparte si me quemas con el fuego que yo te he generado. Asumo mi error y no voy a intentar minimizarlo con los famosos "no es lo que parece" o "no me gusta tanto" porque es lo que parece y me gusta mucho, y entiendo que no puedas sobrellevar eso y que te cagues en mis genitales portavoces ya que si te pasara a ti con otra persona yo tampoco sabría manejarlo; intento empatizar y sé que es muy difícil esa incondicionalidad tan utópica de la que habla la literatura romántica y los libros de autoayuda, eso de que el amor es per se, amas y punto, sin pedir nada a cambio, y si hay amor el resto no importa. Te aseguro que esos clichés se convierten en best sellers, en super ventas y en memes viralizados en un forward, pero no hay almax que proteja al estómago de semejante desgarro, ni corazón que lo tolere sin mella. Nuestras entrañas, por desgracia, no están aforadas. El amor no es impune.

En fin, que te quiero, mucho, pero no te he engañado porque te estoy diciendo la verdad. Me gustaría que me perdonaras pero si no lo haces es totalmente comprensible. Tampoco sé si lo olvidarás. Perdón y olvido, la ecuación eterna. ¿Qué incógnita se despeja primero? Mis actos tienen consecuencias, y éstas las decides tú, no yo.

PD: Mi primo, el que aún no conoces, que es dueño de un hotel, me acaba de mandar un email con las imágenes de las cámaras de seguridad de la recepción, donde cada viernes, desde 2012, entras de la mano con Luis, y piden la Suite de siempre. Tenemos que hablar ¿ok? Te quiero

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¡Quítale Reverb!

Publicado: 11/07/2014 15:19 por Victor Lemes en sin tema
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Este TOC mío de intentar dar significado a todo, incluído lo más nimio e insignificante, y buscarle una metáfora a cualquier circunstancia, ha elegido hoy mi Tortícolis. Así me desperté, tieso, con dolor en el cuello hasta tragando saliva. Soy de esos que piensan que el cuerpo grita más alto que uno mismo y que te manda señales a modo de: "Eh, que te estoy haciendo "ésto" porque tú "lo otro". Pienso que una gastrointeritis o el colon irritable puede ser debido a un estado de estrés, al igual que el bruxismo cuando estás nervioso, el dolor de trapecios cuando hay tensión, la migraña tras las preocupaciones, la erección cuando estás excitado o la sonrisa inerte tonta y gratuíta cuando estás enamorado. El cuerpo nos habla, está claro; aunque no creo que a ese extremo que piensan muchos diciendo que una hernia discal es una metáfora del peso que llevas cargando a lo largo de tu vida o que unos ganglios inflamados salen por callar cosas que quieres decir y no dices (juro que hay quien lo piensa) Me gustaría ver qué explicación da esa gente a un cáncer de páncreas y qué metáfora vital le asignan. 

Mi tortícolis tiene una razón clarísima. Dormí "tó cambao" como decimos los canarios. Recuerdo además que me empeñé en meter la cabeza debajo de la almohada buscando comodidad, pero debe ser que el exceso de confort se convirtió en mala postura durante mi inconsciente fase REM. Ahora bien, puestos a ponerle un significado, me dio por pensar que debería vivir en una continua tortícolis, sin poder mirar a otra dirección que no fuera hacia adelante. Que mirar para los lados molesta y ya no te digo el desgarro que suele ser mirar para atrás. Que esos tironcitos en el tendón se deben a un mal movimiento y que cuanto más intentemos girar la cabeza más se sobrecarga el músculo y las cervicales del recuerdo. Que la nostalgia lleve un collarín.

Un mal dormir te deja lesiones, al igual que una mala experiencia; por eso es recomendable fijar la mirada en una posición frontal y no mirar hacia atrás hasta que el traumatismo se suavice con largas sesiones de rehabilitación. Puede que atrás quedaran cosas maravillosas pero es la trampa de toda convalecencia, ya que te incitarán a mirar, y si lo haces, también entrarán en tu campo de visión muchos elementos que querías olvidar y vivencias nauseabundas que, por desgracia, están muy muy cerca de lo que fue maravilloso; así que ni caso, no gires, si te duele no gires; son ecos, fases residuales, astillas recidivantes en tu tabula rasa ya no tan rasa; en definitiva, marcas, benignas o nocivas, pero marcas. Ayudará pensar que ya no existen en tu espacio-tiempo; parecerá que existen por su reverberación (aplicando terminología musical) pero ya no existen. Es solo el efecto Doppler de la memoria que te llega distorsionado como el sonido de una ambulancia al alejarse. Es el maldito "Delay" del dolor, dolor, olor, lor, or, or...  ¡Quítale "Reverb"!

¿Mejor? Bien. Déjate el collarín un tiempo. Pero... claro. Quién nos quita esos traicioneros espejos retrovisores.

El aire impuesto

Publicado: 16/07/2014 16:47 por Victor Lemes en sin tema
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El aire me ha vuelto a fallar, me decepcionó, defraudó la hacienda de mi pulmón y la declaración me salió a asfixiar. Ya no me sorprende, soy asmático desde niño, aunque nunca me impidió terminar los Test de Cooper ni ganar mis medallas en Fondo y Relevos; corría rapidísimo pese a ser un tirillas. En los relevos me ponían el último porque solía remontar a los rivales y en los partidos de fútbol siempre llegaba hasta el final aunque se me saliera el corazón por la boca.

El asma nunca me impidió hacer ninguna actividad, pero sí provocaba que al terminarla estuviera más cansado que nadie y necesitara el triple de tiempo de recuperación que mis amigos que ya estaban pidiendo otro juego físico. A veces pienso que el asma se ha extendido en mí de forma generalizada, no solo en el pulmón, ya que siempre he necesitado más tiempo que los demás para recuperarme de las cosas. Eso sí, en cuanto me recupero vuelvo a ser aquel galgo alevín ilusionado con una meta por delante y una posible medalla de reconocimiento por el recorrido. Solo necesito un poco más de tiempo que tú, lector (el tiempo es mío y me lo tomo cuando y como quiera) A veces recurro a algún inhalador, o una RCP sorpresiva insufla bocanadas, o un chute de adrenalina inesperada me despeja el pecho y las incógnitas de algún sistema de inecuación no lineal, pero de todos modos necesito más tiempo, respirar más profundo que tú, más veces que tú, siempre es triple esfuerzo, con dolor en el tórax y en los trapecios y en la paciencia, como si te pusieran otro Tú encima y tuvieras que levantarlo con la respiración (los asmáticos saben de lo que hablo) es la pleura haciendo press banca y la desesperación haciendo apnea. No se lo recomiendo a nadie, aunque el hecho de que yo lo tenga no fue por aceptar ninguna recomendación, vine así de serie, fue impuesto, impuesto de un contribuyente que a veces respira sin IVA y también decepciona, y falla y defrauda el aire. Es el aire impuesto.

Como dije al principio ya no me sorprende, pero sigue asustando, sobre todo cuando estás solo y sale de la nada, sin ningún esfuerzo físico, viendo de madrugada el bucle del canal 24 horas. ¿Qué lo desencadenó? ¿Gaza? ¿El silencio a las 2:00 A.M? ¿Repsol? ¿Qué me hizo fracking en el pecho? ¡Malditas prospecciones! ¡Maldito ministro! ¡Maldito suministro! Con la de renovables y "relájatevictor" y ventolines y "notepreocupes" y eucaliptos y gasometrías y razones que hay para respirar... Qué hijo de puta el aire, "te voy a esperar cabronazo", como vuelva le voy a coger, y como lo coja.... eso, lo voy a coger. Aunque pese, aunque pase, aunque pise sobre mí, aunque pose sin mí, aunque puse mi estéril empeño en no depender de él. 

 

Estás a tiempo

Publicado: 30/07/2014 20:14 por Victor Lemes en sin tema
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De niño jugaba con el tiempo. A veces me gustaba aislarme (no he cambiado mucho) y jugar yo solo con él. Ahora lo explico. Me gustaba mucho el fútbol, el ping pong, el escondite con mis amigos y quitarle coleteros a las chicas e irme corriendo. Si ella me perseguía insultándome con sonrisa de rabia, mi veredicto era: Le gusto. Si no me perseguía para recuperar su coletero sino que seguía hablando con el repetidor alto, el veredicto era: Eres un pringao.

Me gustaba jugar con gente, pero a veces jugaba solo, y de hecho, según me cuentan mis padres, muchos profesores hablaban con ellos preguntándoles si yo tenía algún problema de autismo porque a veces me iba a una esquina alejada a jugar, con el tiempo (ahora voy a eso). A no ser que estuviera la chica del coletero viendo el partido de fútbol del recreo; ahí iba corriendo a hacer mis mejores regates para, lo que se dice en román paladino, "tirarme el rollo". Cuando metía gol y la miraba a ver si había visto mi heroicidad, ella aplaudía y cuchicheaba con sus amigas. En mi cabeza las frases eran: "ay, qué guapo y qué bueno es", pero tal vez dijera: "qué pase más bueno le dio Pancho (el repetidor alto) al flaquito ese que metió... cómo se llamaba?". Eso sí, sea como fuere (pese a que me suene pedante dicen que ésta es la forma verbal correcta de la expresión) siempre acabábamos cantando: "Ganeeemos, venciimos, la paliza se la diiimos". Esa sí que no era la forma correcta del verbo, pero ya ahí hacíamos el subjuntivo sin saberlo.

He alargado el texto porque como dije al principio me gusta jugar con el tiempo. Ahora lo explico. En una de esas esquinas autistas que yo elegía, cogía mi reloj Casio digital, Water Resist 30 metros y con luz, y ponía la opción Cronómetro. Me podía pasar hasta una hora jugando a acertar sin mirar si podía parar el reloj justamente en el segundo 5:00 y si no en el 10:00 y así hasta que atinara en el :00. Se me daba bastante bien, y a veces contaba un minuto para mis adentros, sin mirar el reloj, y comprobaba que sí, que mi ciclo circadiano iba a la misma velocidad que el reloj.

Me obsesioné con el tiempo. Mi película favorita es Regreso al futuro tal vez por eso, y por la genialidad de Robert Zemeckis de enlazar todo a la perfección. A día de hoy cuando estoy en un avión y empieza a aterrizar me hago una cuenta atrás y me digo: "Tocará tierra justo dentro de 348 sg" y empiezo a contar (una vez casi acierto). A veces cuando me despierto pienso: "60 sg y te levantas, estés muerto de sueño o no". De hecho soy de los que pone la alarma a las y 32 o y 33, porque esos dos minutos son gloria bendita. 

Todo esto es porque quería llegar a un mini análisis: Mis dos relojes Casio de la infancia están en un cajón, intactos, uno Water Resist 50m y otro Water Resist 30m. Recuerdo que uno iba más rápido que otro, no se notaba si jugabas a lo de los 5:00 segundos pero sí que cada dos días me daba cuenta de que uno marcaba un minuto más que el otro, y así se fueron distanciando, cada dos días se alejaban un minuto y así hasta hoy que he abierto el cajón y los he visto ahí, avanzando quietos, solo que uno marcaba 30 de Julio del 2014 y el otro 31 de Julio del 2014. Los miré durante un minuto y cambiaban de dígito a la vez, a las 16:00 pasaban a las 16:01 exactamente al mismo tiempo, pero uno con un día de ventaja. Ambos han vivido lo mismo, pero en sus dígitos consta que uno ha vivido más. Es por eso que creo en la relatividad, en que lo que existe es por una estipulación, en que si hoy es día 30 es porque nos lo han impuesto y no porque lo sea en esencia temporal, ya no solo por los cambios horarios o los días bisiestos, sino por esa diferencia de velocidad entre los relojes. Cada segundo pasa distinto en una persona que en otra. Tú, querido Leo, tal vez tengas que reestructurar ahora toda tu personalidad de placebo porque realmente eres Virgo según uno de mis relojes. Y tú, querido lector, tal vez aún estés a tiempo de algo.

O no.